El jueves 4 de julio hice lo que ningún ser humano nacido en Venezuela se había atrevido a hacer: residir en los Estados Unidos y viajar con pasaporte vencido.

Un par de meses antes, el gobierno de Juan Guaidó había llegado a un acuerdo con USA donde todo pasaporte venezolano vencido sería considerado como válido por 5 años desde su fecha de expiración siempre y cuando se tenga una visa válida.

Estaba lleno de escepticismo, no lo voy a negar. Estados Unidos es uno de los países más estrictos con respecto a inmigración. El hecho de que aceptaran pasaportes vencidos no sólo para tramitar visas sino también para entrar y salir del país parece, honestamente, un cuento de hadas.

Aún así, el deseo de ver a mi familia en Chile y visitar Argetina despertó ese lado aventurero que nunca tengo.

La noche antes de mi viaje a Argentina casi no pude dormir: ¿y si no me dejan siquiera salir de USA? ¿Y si me toca un agente de inmigración hijo de puta que no me deja entrar a pesar de que sí se puede? Aún con la ansiedad a mil, me monté en el metro con mi maleta y dejé que el universo hiciera su trabajo.

Al llegar al counter de Delta, con una sonrisa digna de Miss Venezuela pero con los nervios de punta por dentro, le muestro mi pasaporte (vencido en Junio de este año) al empleado. El tecleo de la computadora sólo hacía la situación más tensa. En minutos que parecían horas, el señor me devuelve el pasaporte sin hacerme preguntas. Me pareció demasiado extraño que no me haya dicho nada.

Mi primera teoría es que el empleado se haya confundido y pensó que mi pasaporte vencía el 26 JUL en vez de 26 JUN. Mi otra teoría es que haya sido demasiado chévere y quizás familiarizado con la situación de Venezuela (se veía latino y hablaba español), pero de cualquier forma, no me esperaba que el check-in sería así de fácil.

Una vez en migración Argentina, el agente ve mi pasaporte detenidamente. “¿Sabés que tu pasaporte está vencido?” En ese momento se me bajó la tensión, pensé que ya había llegado demasiado lejos en esta locura y que por lo menos salí de mi zona de confort y tomé un riesgo. “Con esto no podés entrar. ¿Cédula tenés?” Mi cédula, donde salgo como un perro remojado, emitida en 2004 y vencida desde 2014, fue la que me salvó de esta situación. “Yo tengo aquí el decreto oficial del gobierno argentino donde dicen que aceptan pasaportes venezolanos vencidos”, le dije. La revisó y se fue a hablar con su supervisor. Minutos después me dice que con la cédula puedo entrar, pero con el pasaporte no. Esto es falso, por supuesto, pero ya él se había equivocado pensando que sólo podía entrar con la cédula y no lo quería admitir.

Mi segunda parada era la más importante porque es donde reside mi familia. No tenía mucho miedo de entrar a Chile porque tenía una visa aprobada incluso un día después de la fecha de vencimiento de mi pasaporte. Dicha visa tomó 6 días en aprobarse, desde el momento en que hice la solicitud online y cuando fui al consulado de Chile en Nueva York para el estampado.

En el aeropuerto EZE se presentó el segundo challenge: haciendo check-in en LATAM para ir a Chile, la empleada me dijo que ellos no estaban seguros que me iban a dejar salir de Argentina. Me dijo que tenía que ir a migraciones y regresar con algún tipo de documento que diga que no tendría problemas para salir.

Cuando fui a migraciones no había nadie. Habían pasado 5 minutos y estaba demasiado impaciente, entonces tuve que mentir. En mi carpeta de documentos, tenía impreso el decreto del gobierno de Argentina, ese mismo que le mostré al agente de inmigración. Me devolví al counter de LATAM y le dije que en migraciones me habían dado ese documento (mentira) y que no iba a tener problemas para salir, que no necesitaba ningún permiso especial.

Con toda la documentación, la empleada se paró de su puesto a hablar con la supervisora. Yo me quedé ahí parado como por 15 minutos hasta que regresó y me dijo que sí, me iban a dejar salir de Argentina, pero ahora tenían que asegurarse de que podía entrar a Chile sin problemas. Y yo como que, o sea maldita, tengo documentos oficiales que dicen que puedo entrar, no entendía por qué me estaban haciendo pasar por eso. Pero después lo supe.

Otros 15 minutos pasaron y la empleada me dice que intentaron llamar a migraciones Chile pero que nadie contestaba y que me saliera de la zona de check-in y esperara en otro lugar. Creí que ahí acabaría mi aventura y no vería a mi familia, pero estaba equivocado.

30 minutos después, mientras caminaba hacia el check-in, la empleada me hace señas y me dice que todo está bien. Ya se habían comunicado con Chile y procederían a emitir el boarding pass. Según ella, la aerolínea podría ser multada si en Chile no me dejan entrar. Me tendrían que devolver a Argentina desde su bolsillo, además de la multa.

Para colmo, el avión de Buenos Aires a Santiago tuvo tanta turbulencia que estuve apretando el culo durante todo el viaje. ¿Será que este avión se va a estrellar después de todo lo que he pasado? Pero después recordé que volar es la forma de transporte más segura del mundo y las posibilidades de estrellarse son de 1 en 11 millones, y se me pasó. A menos que estés en un Boeing 737 MAX, claro.

El agente de inmigración en Chile no me preguntó absolutamente nada. Ni el propósito de mi visita, ni cuánto tiempo me iba a quedar, ni que mi pasaporte estaba vencido. El proceso tomó literalmente como 1 minuto. Pareciera que la imposición de esa visa es menos sobre tener un control y más para quitarnos $50 a todos los venezolanos.

Pero el test real era regresar a Estados Unidos. Latinoamérica está más familiarizada con la situación venezolana y sus políticas migratorias son menos estrictas, pero Estados Unidos era otro nivel.

Tenía que volar de nuevo de Santiago a Buenos Aires para poder regresar a NYC. Esta vez hice check-in online para evitar que me pararan de nuevo por tener el pasaporte vencido y funcionó. Sólo fui al counter a chequear mi maleta y creo que la empleada sólo se fijó en mi nombre al ver mi pasaporte, porque no me dijo nada sobre la fecha de vencimiento.

Una vez en Buenos Aires, la fila del check-in de Aerolíneas Argentinas era infernal. Creo que tardé como hora y media y estaba agredecido de haber llegado temprano. Al entregar mi pasaporte para el check-in, el sistema arroja un error por estar vencido. “¿Vos tenés la extensión de pasaporte?” me pregunta la empleada de Aerolíneas. Le expliqué que había solicitado una desde enero 2019, pero hasta la fecha no se había movido para nada.

“¿Tenés alguna prueba de que la solicitaste?”. Lo peor que podía pasar en ese momento es que la maldita página del SAIME estuviese caída, pero por suerte, logré ingresar al sistema y la empleada le tomó una captura. “¿Y no se puede poner la fecha de vencimiento del pasaporte manualmente?” le pregunté. “Pon cualquiera, igual me van a dejar entrar.”

En ese momento le entregué el decreto argentino y estadounidense sobre pasaportes vencidos. Junto a la captura de la página del SAIME, fue a hablar con su supervisora para verificar todo.

Casi media hora después, escuché desde lejos los tacones de la empleada. En mi mente hacían eco. Ya me imaginaba como sería mi vida en Buenos Aires porque no me iban a dejar montar en ese avión. “Bueno, por lo menos los chamos son bonitos”, pensé.

“Señor”, me dijo, tocándome la espalda. “Está todo OK”. Finalmente dejé de sudar. Resultó que sí, ella podía simplemente poner una fecha de vencimiento al azar, pero no quería hacerlo. También me comentó que si me devolvían, la aerolínea sería multada. Se disculpó por el tiempo que tardó. Le dije que entendía, era una situación especial.

Aterrizando en JFK fue que sentí el terror real. Creo que la última vez que había estado tan ansioso fue cuando La Mujer de Judas se estaba quitando la máscara.

Al entregarle mi pasaporte al oficial de inmigración, veo que revisa las páginas una y otra vez. “¿Que estás buscando?” pregunté. Ya sabía la respuesta: la prórroga del pasaporte. En ese momento le dije que la había solicitado hace 6 meses pero que no había sido emitida, pero que el gobierno de Estados Unidos desde hace unos meses sacó un decreto aceptando pasaportes venezolanos vencidos. “Pensé que todos los agentes de CBP habían recibido un memo”, le dije. “Creo que leí algo al respecto, pero no recuerdo bien”, me dijo. Ahí es cuando se levanta y me acompaña a “secondary screening”, el popular “cuartico”. No me sorprendió, la verdad lo esperaba.

Era la única persona en secondary, pero tenía sentido. A los argentinos los dejan entrar como si nada, creo que ni necesitan visa, sólo un ESTA. El oficial de CBP le entrega el decreto y mi pasaporte a dos agentes de inmigración. Me preguntaron cuándo fue la última vez que viajé a Venezuela. El otro me preguntó cuál era mi trabajo. Esos agentes tampoco tenían la información completa. Después de varias llamadas y búsquedas en el sistema, me devolvieron mi pasaporte y dijeron que todo estaba bien. “Nos llega mucha información todo el tiempo, de muchas nacionalidades, y por eso tendemos a confundirnos”, me dijo.

Toda esa ansiedad que había sentido durante las últimas horas se desvaneció, y sólo me quedó un cansancio increíble que no había tenido ni tiempo de notar. Llegué a mi apartamento con una sonrisa genuina porque no podía creer que lo había logrado.

Quiero aclarar que la situación de cada quien es diferente y es posible que para otra persona no sea tan fácil. Tampoco diría que fue súper fácil para mí, pero creo que igual tuve suerte. Hay muchos factores que considerar.

Si quieren ver las fotos de mi viaje, pueden ir a mi Instagram haciendo click aquí. Si quieren preguntarme algo, déjenme un comentario. Aquí les dejo las preguntas más básicas:

  • ¿Dónde puedo imprimir los decretos?

Argentina, Chile, Estados Unidos.

  • ¿En qué año fue emitido tu pasaporte?

2014.

  • ¿Cómo fue el proceso para sacar la visa de turismo chilena?

Un día después de hacer la solicitud online, llamé al consulado. Horas después, me dieron fecha para la cita. El día de la cita no me hicieron ninguna pregunta, sólo me estamparon el pasaporte y listo. Mi carta de invitación no necesitó estar notariada, pero esto quizás varíe dependiendo del consulado. Es importante aclarar que la visa de turismo es válida para una sola entrada. Esto quiere decir que no pueden, por ejemplo, entrar a chile, luego ir a Argentina y devolverse a Chile con la misma visa. Para esto sería la Visa Turismo Múltiple, pero no está disponible para venezolanos.

  • ¿Necesitaste algún sello en el pasaporte vencido para poder viajar?

No.

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