Hace unos meses se cumplieron diez años desde que decidí poner mi antigua Canon HV20 en un trípode y sentarme delante de un televisor LCD con el logo de TAHS en el fondo.

Para que tengan una idea de cuanto tiempo ha pasado, en esa época todavía las handycam estaban de moda y se grababa en cassette. Tenías que capturar el material en “tiempo real”. Es decir, si grabaste 2 horas, tenías que esperar dos horas para digitalizarlo y poder empezar a editar. Así de viejos estamos.

Es increíble que haya pasado tanto tiempo y todavía me pregunten por qué no hago más videos. Hace tiempo escribí este artículo explicando mis razones, y como de vez en cuando alguien me pregunta qué estoy haciendo con mi vida, creo que es hora de dar un update. Sobre todo cuando entro a Instagram y empiezo a caerme a coñazos con mis propios seguidores en los comments.

Originalmente vine a Nueva York a estudiar cine. Ya había estudiado Artes Audiovisuales por 5 años en La Universidad del Zulia, pero claramente tenía que ser mejor porque era NYC, no? Wrong. Pasó que no me gustó la escuela (material futuro para otro artículo) y se avecinaba un struggle económico donde lo más sensato era irse por otro camino. La verdad es que sólo duré estudiando cine 6 meses. Así que no crean que todo este tiempo lo he pasado estudiando.

Muchas cosas pasaron durante esos años, desde comerse un ponqué abandonado en Starbucks, engordar a tal punto que no podía ocultar mi barriga (tranquilos, ya estoy flaco otra vez pero no musculoso), hasta eventualmente poder respirar sin tener que preocuparme tanto por pagar la renta ni saber cual era la última oferta en la app de McDonald’s.

Aún teniendo muchísimo material para escribir, incluyendo mi ex-roommate psicópata, quiero enfocarme en el ahora y en el futuro.

¿Qué estás haciendo con tu vida, Alejandro?

Si todavía me sigues en redes sociales quiere decir que has sobrevivido todas las etapas y cambios en mi vida y todavía crees en mí. Gracias.

También significa que me has visto subir videos más cinematográficos, serios, o profesionales. Desde hace tiempo he estado haciendo proyectos que no sólo me han ayudado a crecer profesionalmente, sino también a darme exposición a una audiencia que necesito. Esos proyectos personales los subo a mi cuenta de Vimeo y también a un canal de YouTube que no he divulgado en ninguna parte. Con ningún tipo de promoción a ese canal excepto uno que otro grupo en Facebook, ya varios de mis videos han llegado a más de 1.000 visitas. Algo tengo que estar haciendo bien.

El 2019 será el año donde pretendo de una vez por todas ganarme nuevas etiquetas. Tengo dos proyectos que espero grabar en los próximos meses. El primero es The Caller, una comedia-thriller sobre un hombre que recibe una llamada anónima desde un teléfono público y eso desata una serie de eventos desafortunados. Ya el guion y el sountrack están listos. Tendrá un vibe de los años 80 y pretendo enviarlo a los festivales de cine más populares, dependiendo de que tan satisfecho esté con el resultado.

El otro proyecto, Misophonia, es una horror-comedy sobre un hombre que padece una extraña condición donde sonidos simples como masticar, respirar o comer sopa, desencadenan un sentimiento de ira extrema. Este será lanzado exclusivamente en mi canal de YouTube (no competirá en festivales) y es muy probable que sea protagonizado por mí. El guion todavía no está completo.

Todas estas ideas son cortometrajes. Tengo en mente una trama para una película LGBT basada en una relación pasada, pero la dejaré para cuando haya madurado mucho más profesionalmente y me sienta listo para un proyecto de tal magnitud.

Ok, pero ¿en qué trabajas para mantenerte?

He tenido varios trabajos que no duran mucho. No porque soy una mierda, sino porque la industria acá es demasiado volátil y tratan al freelancer como alguien desechable. Inicié por mi cuenta grabando eventos de mierda, bailes, una boda, performances. Pasé por Flama, Condé Nast, CBS y en este momento, además de hacer un video musical de vez en cuando, estoy trabajando para una compañía que maneja las redes sociales de algunas personalidades entre ellas George Takei, un famoso actor que estuvo en la versión vieja de Star Trek (1966). George tiene un show en Facebook titulado George Takei Presents. La mayoría de los videos que ven ahí son editados por mí.

Ajá pero sólo vine para saber si vas a hacer un nuevo episodio de TAHS o no mamawebo.

Yo creo que la interminable pregunta me perseguirá por el resto de mis días. En parte es frustrante porque el show no volverá, pero también me hace pensar que definí una generación en Venezuela y por eso siempre estaré agradecido.

Veo un sin fin de comentarios en Instagram y Twitter, “si hubieses seguido con los videos fueras el YouTuber más famoso de Venezuela”. Los entiendo, pero en realidad no me afecta porque esa nunca fue mi meta. El show marcó un antes y después en mi vida, que hasta el día de hoy sigue siendo una de las mejores cosas que he podido hacer y por eso jamás me arrepentiré. ¿Me da un poquito de pena ver mis propios videos a estas alturas? Sí, pero ¿a qué artista no le da un cringe monumental al ver sus trabajos pasados?

¿Y en el amor?

Es más fácil encontrar la paz mundial que el amor en NYC.

Mientras tanto, seguiremos informando.

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