La última vez que di señales de vida fue en diciembre del año pasado. Muchas cosas han cambiado desde entonces (y otras no). Ya doy direcciones a turistas, estoy a punto de terminar el primer semestre, le dije al mundo entero que me gustaban los penes, tengo casi un año sin ir al gimnasio, ya no veo tantas películas como antes, Chipotle es mi nueva obsesión, he conocido muchos catires, ya tengo amigos, no puedo parar de comer Ben & Jerry’s y todavía soy pobre y soltero.

Seguiremos informando.

Soy una persona muy observadora, y rápidamente he captado detalles de la ciudad los cuales estoy muriendo por comentar (así como lo hacía con cosas de Maracaibo y Venezuela en general). Si me siguen en Twitter, probablemente han visto muchos tweets relacionados con cosas específicas de NYC que no se entienden a menos que hayan visitado o vivido aquí por un tiempo. Es por eso que este post, más que una actualización de cómo está mi vida, es un relato sobre la ciudad.

La idea que muchos tienen sobre NYC está basada en lo que vemos en películas de Hollywood y programas de TV como Girls, CSI y Sex and the City. Y a pesar de que muchos detalles de la trama son realistas, hay partes que nunca te muestran. Tomando Girls como ejemplo, parece la historia sobre un grupo de amigas inmaduras que nunca se preocupan por tener un buen trabajo para pagar los exorbitantes precios de renta al norte de Brooklyn, tienen demasiado tiempo libre y, al parecer, viven en un universo paralelo donde en New York es verano todos los días del año.

Not so much.

Corriendo el riesgo de que este sea un post repleto de “first world problems” cuando en Venezuela se hacen colas para comprar pollo, igual les contaré en una serie de artículos algunas cosas que normalmente no te cuentan sobre New York City. En este caso hablaré del metro.

El metro es una mierda el 80% de las veces.

Tener carro en NYC es algo anormal, a menos que seas taxista, Uber driver, seas muy importante y tengas chofer, o vivas en lo más profundo de Queens o Staten Island y no te queda de otra que comprarte un carro para ir a Manhattan. La mayoría usa el metro para transportarse, desde la señora del Bronx leyendo la biblia hasta el empresario que sale del trabajo en el Financial District. Muchas partes de la ciudad están segregadas: hay neighborhoods (vecindarios) donde el 95% es negro, o el 70% es hispano, 20% del medio oriente y 10% blanco caucásico.

Pero el metro es el único lugar donde hay un choque de clases sociales y razas. Es manejado por la MTA (Metropolitan Transportation Authority) y es una de las corporaciones más odiadas por los New Yorkers. Ahora bien, si tienes el privilegio de vivir en Manhattan y vas, por ejemplo, del terminal Grand Central/42nd St (En midtown, el centro de la ciudad) a Wall St (downtown, más al sur de Manhattan), hay trenes express que te pueden dejar allí en 10 minutos (sin retrasos). Los trenes express se saltan algunas paradas, mientras los trenes locales hacen todas las paradas, por lo tanto son más lentos.

Para aquellos que viven en otros boroughs (Brooklyn, Queens, Bronx, Staten Island), el viaje se hace más complicado y largo. Hay líneas numeradas y otras con letras. Las numeradas (1/2/3, 4/5/6) tienen la ventaja de que puedes ver en cuanto tiempo llegará el tren. Las que son letras (A/C/E, N/Q/R, B/D/F/M, etc) no tienen esta ventaja, excepto el L, mejor conocido como “el tren de los hipsters” (más adelante explico). Eso quiere decir que si sales del bar a las 3am, una hora donde los trenes no pasan frecuentemente, puedes terminar esperando hasta 30 minutos sin saber si falta 1 o 10 minutos más. Es la incertidumbre lo que desespera, pero yo no voy a gastar 60 dólares en un Uber cuando tengo una MetroCard ilimitada.

brooklyn-nqr

El problema con el metro es que cuando vives aquí lo suficiente, te empiezas a dar cuenta de la cantidad de veces que un tren no llega porque “hay un problema en una de las vías” o “hay un problema de señal” o “alguien se lanzó a las vías del tren en la estación de Times Square porque no soportó la cantidad de gente, los que caminan lento y paran en medio de la acera para tomar una foto y el olor a miao + marihuana + pizza + sudor”.

Un día estaba en el tren N en hora pico y pasamos como 5 minutos en la estación sin que el tren se moviera. Las puertas se abrieron y cerraron como 100 veces, literalmente. “Stand clear of the closing doors, please”, repetía la voz pre-grabada, hasta que el operador del tren se escuchó por el altavoz diciendo que había “un problema mecánico con una de las puertas”. New York Fucking City.

Hay varias líneas, unas decentes y otras que son una total mierda. La que yo agarro normalmente es la línea R, quizás la peor, la más vieja, la más lenta (sobre todo por ser local) y con trenes que suenan como si se fueran a descarrilar en cualquier momento. Si hay algo en común entre todos los new yorkers es que Everybody Hates The R Train (y ese va a ser probablemente mi primer sketch New York-based).

– What’s your favorite train in the city? – I love the D. It’s really fast and reliable. – No wonder you’re gay.

Un día estaba saliendo de la estación Whitehall (R) y veo dos chamos entrando mientras uno de ellos le dice al otro “fuck the R train, man!” Entonces, además de las ratas, la suciedad de las paredes y la cantidad de basura en las vías, a veces te toca esperar hasta 30 minutos por un tren cuando hay retrasos. Ah, también condones.

Mucha gente tiene la idea de que NYC es solo Manhattan, pero no hay nada más falso que eso. Si bien es cierto que los sitios históricos más populares se encuentran en Manhattan, hay demasiadas cosas hermosas e interesantes que vale la pena explorar en otros boroughs como Brooklyn o Queens.

brooklynsuburbs1 brooklynsuburbs2

 

Si, esto todavía es Nueva York. Hay suburbios.

Le comentaba a un amigo venezolano que yo vivo en Brooklyn, y me preguntó, preocupado, si era muy peligroso por aquí. Quizás en el Brooklyn de 1980, si. Pero ahora gran parte está repleta de policías, bares, cafés y tiendas de comida orgánica. Varias zonas de Brooklyn están incluso más caras que Manhattan y mucha gente se ha tenido que mudar porque no pueden pagar los nuevos precios de renta. Esto es lo que llaman “gentrification” o, una palabra que amarán los Chavistas, “aburguesamiento”, y es un tema muy discutido entre new yorkers.

Esta gentrification es más notable en un neighborhood en Brooklyn llamado Williamsburg. La zona antes no tenía vida, era insegura y mayormente industrial, pero de pronto algunos artistas todavía en el anonimato se empezaron a mudar, empezaron a abrir bares, se corrió la voz de que estaba cambiando y era económico. Tiempo después, es una de las zonas más caras y seguras de Brooklyn y ya no quedan artistas en el anonimato ni malandros.

Si vives allí eres “cool”, probablemente tienes plata/un buen trabajo, o tus padres millonarios te están pagando la renta y, muy probablemente, eres hipster. Los residentes de Williamsburg normalmente agarran el tren L en la estación Bedford Avenue y están a una sola parada de Manhattan en la East Village (1st Ave). Los primeros tres meses los pasé en un neighborhood llamado Ridgewood donde me tocaba agarrar el L, pero en Dekalb Ave (unas paradas más al fondo de la zona hipster) y siempre veía aquellas barbas de 30 metros de largo, lentes de pasta, pantalones pegados, rubias tomándose selfies para Instagram y el mexicano con los pantalones anchos y la gorrita plana de los Yankees que se montó conmigo en Dekalb.

Ltrain

Atrás quedaron los días donde vivir en el Upper East Side era sinónimo de ser cool y tener dinero. Ahora Brooklyn, auspiciado principalmente por todas las series que han convertido el borough en una marca, ha hecho que muchos se muden casi al este de Nueva York (una zona peligrosa), pero hey, POR LO MENOS PUEDO DECIR QUE VIVO EN BROOKLYN Y ME MONTO EN EL L.

Afortunadamente, conseguí una zona al sur de Brooklyn donde nunca pasa nada además de un accidente de tránsito, una coña atropellándome con un coche o un italiano gritando por el teléfono. Tiene Chipotle y Starbucks (hey, eso es importante), no es tan cara y los hipsters aún no la han descubierto (y espero que no hablen español y lean este post). Lo malo: vivo cerca de la línea R y llego a cualquier parte de Manhattan en 45 minutos, mínimo.

Además de retrasos, ratas, gente loca, gente escandalosa, manspreading (hombres que abren las piernas ocupando dos asientos), condones e indigentes apoderándose de un vagón completo con su horrible fragancia, en el metro también se consiguen artistas. En estos días en la estación Atlantic Ave/Barclays Center (una de las más transitadas en Brooklyn), me topé con un chamo que tenía una especie de interfaz musical y un violín. Las melodías parecían música de película, y convirtió la (usualmente) larga espera del R en algo más placentero e interesante.

Mientras tanto, seguiré quejándome del MTA y su servicio poco fiable que cuesta $116 al mes por una tarjeta ilimitada. Después recuerdo que está disponible las 24 horas del día, puedo sacar el celular, me lleva hasta a la playa y se me pasa un poco. También me pongo a buscar Fuck the R train en Twitter cuando hay un retraso para saber que no estoy solo.

COMPARTE ESTE POST
  •  
  •  
  •  
  •  
  •