En estos días me preguntaron por qué defendía tanto esta película, y es que además de ser excelente, está completamente malinterpretada. Antes de ver Drag Me To Hell es necesario saber que es una comedia, con elementos de terror, o más bien, terror con comedia. Es un género que casi no se ve en el cine comercial, por lo tanto la gente no está acostumbrada a ese tipo de películas. Es dirigida por Sam Raimi, quien dirigió Evil Dead I y II, clásicos del terror, y de un estilo similar al de Arrástrame Al Infierno. El problema es que todos van a ver esta película y esperan asustarse. Yo no me asusté, me puso en tensión en varias ocasiones pero si me reí bastante. Probablemente fue un error de marketing, dado que el trailer la hace ver como una película de horror y la audiencia que no está familiarizada con el estilo de Sam Raimi, no sabrá lo que le espera. Entonces ¿qué piensa la gente con todas las situaciones exageradas que se presentan a lo largo de la historia? Que es una película malísima, que no da miedo, que es estúpida y lo que da es risa. ¡Exacto, ese es el punto! Así es la sátira. Así es la comedia slapstick. La exageración, la burla hacia lo violento, la crueldad. Me cuesta creer que con el contenido de algunas escenas y diálogos, a la gente no le pase por la cabeza que la película no quiere ser tomada en serio. ¿Un chivo que habla? Creo que eso es suficiente para saber que es una comedia y debería ser disfrutada como tal.

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