En mi época de puberto/adolescente, es decir, la peor etapa de mi la vida (y si no estás de acuerdo te puedes comer un cerro de Olorín), veía mucho un canal llamado Infinito. Sí, ese que dice “Abre tu mente”. Pues, es masoquismo porque me cagaba, botaba cerros de Olorín, pero igual lo veía. El asunto es este: una historia me traumó de por vida. Aquél programa se llamaba “Misterios Urbanos”, tenía una musiquita para-pelos y un animador que me hacía botar cerros de Olorín. De verdad daba miedo. Ese particular episodio del cual voy a hablar trataba de lo siguiente:

Una pareja de recién casados, adinerados, decidió salir una noche a tener un poco de sexo en un lugar que no sea su casa porque el bebé era una molestia a una fiesta y en general, pues, a divertirse. Dejaron a su querido béibi, de sólo 1 año (si mal no recuerdo) con la sirvienta para que lo cuidara. Cuando esta parejita se fue de la casa, la sirviente tuvo la brillante idea de colocar el bebé en el microondas. ¿Será que es psicópata la mujer? Yo creo que sí, no se ustedes. Pero bueno, a la mujer-mamá-del-bebé-horneado se le olvidó algo y tuvieron que regresar a la casa un momento para buscarlo. Surprise, surprise! Encontraron a la sirvienta mientras horneaba el bebé. El padre saca una pistola y mata a la sirvienta. Fin de la historia.

Claro, lo recuerdo siempre porque no sólo la historia es un gran Doble V Te Efe, sino que mostraron una foto del bebé dentro del microondas y era mucho para mí en aquella época.

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